No se ha podido cargar la vista preliminar de la plantilla: Error al analizar XML, línea 5, columna 15: Attribute name "async" associated with an element type "script" must be followed by the ' = ' character. Futuro Muerto |: El Sexo de los Ángeles

viernes, 3 de mayo de 2013

El Sexo de los Ángeles


Acababa de quedarme dormido. Aquel día me había realizado las ingles brasileñas y como era la primera vez estaba bastante jodido, es decir, escocido.
No puedo dormir y acudo frecuentemente a las pastillas que me producen un periodo de entresueños, la realidad se difumina y el sueño se alía con el subconsciente.

Comencé a sentir algo que frotaba y subía por las piernas, era agradable y mi cuerpo se estremecía  de una sensación placentera. ¿Estaba dormido? Así lo creía yo.

Sentí unas manos delicadas que acariciaban mi espalda y unos labios húmedos que  sorbían toda mi piel. La sensación cada vez más cálida y el sofoco cada vez mayor. Estaba perplejo, paralizado, sin saber o poder reaccionar.

Unos pechos turgentes se deslizaban por mi sexo hasta adquirir la proporción adecuada para entrar en el tabernáculo que yo comenzaba a considerar una bendición. Esto no puede ser cierto. ¿Estoy despierto? Siento placer pero no veo, huelo a jazmín pero no puedo moverme.
Fui violado con suma aceptación, sin necesidad de decir te quiero. Todo fue muy lento y delicado y sin darme cuenta ella estaba montándome como si fuera su corcel.

Todo era algo místico, olía también a incienso y a mirra. Déjame ver tu cuerpo, le solicitaba, no me lo permitió pero a cambio concedió que mis manos se liberaran de su parálisis para poder tocar su cuerpo invisible, su cuerpo, la perfección absoluta, algo de Dios.
Cuando se sació, ella se marchó como había llegado, en silencio. Percibí un aleteo y un soplo de aire fresco recorrió mi rostro.  A mi cuerpo, aún frenético, lo recorría el mayor placer que jamás había sentido.

Me desperté o me dormí, no lo recuerdo. Quizás podrían haber influido las ingles brasileñas, pero aquella noche descubrí que los ángeles no son neutros. Mis manos  sujetaban una rosa amarilla mezclada con un ramo de lirios, flores de ángeles o demonios, me da igual.

Unos pensarán que todo fue un sueño producto de mi mente calenturienta; yo he intentado buscar una explicación sin poderla encontrar. Sólo se me ocurre que quizás fue el amor de todas las mujeres que un día me amaron o yo amé.

Tampoco sé si fue sexo o amor, pero hacerlo con un ángel me elevó. Hoy busco con ahínco la mezcla de pastillas que a tan sublimes momentos me llevó.


-Bake Haddock -

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